La Facultad de Medicina investiga la viabilidad de la vacuna contra la cocaína

By Evan Welber and Yishu Huang

Published April 2, 2010

Es posible que la adicción a la cocaína no sea una enfermedad tradicional, pero eso no ha impedido que los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia prueben una vacuna para suavizar el puñetazo del estimulante.

Los investigadores reportaron algo de éxito en su estudio de laboratorio humano, aunque centros de tratamiento locales en Harlem dicen que una vacuna nunca será una cura directa para la adicción.

La vacuna redujo considerablemente los efectos estupefacientes de la cocaína en 5 de 10 adictos, según un estudio del CMUC que fue publicado este enero en la revista "Psiquiatría Biológica”. A pesar de este éxito, los jefes del estudio están escépticos que esta vacuna específica se haga disponible públicamente.

“Parece que esta vacuna en particular no va a ser optima porque solo alrededor de cincuenta por ciento de la gente parecen desarrollar…anticuerpos [suficientes] para ser significativo,” dijo Margaret Haney, jefa del estudio y profesora de neurobiología clínica de Columbia.

Los participantes que respondieron a la vacuna gastaron $49 menos como promedio en la cocaína durante la 13ra semana que en la primera semana del estudio, dijo Haney, gracias a los anticuerpos creados por la vacuna. Estas moléculas del suero inmune se pegan a las partículas de cocaína, lo cual los inhibe entrar al cerebro del usuario.

Aunque la vacuna funcionó químicamente, los sujetos de un ensayo clínico realizado por Thomas Kosten en la Universidad de Baylor tomaron más cocaína para compensar por la ráfaga ablandada, aunque ninguno tomó una sobredosis.

Expertos en clínicas locales no están sorprendidos de que la vacuna pueda potencialmente provocar que los adictos usen más cocaína, y piensan que un adicto tiene que superar el aspecto psicológico de la adicción antes de que cualquier otro tratamiento pueda tener éxito.

William Perkins, director clínico de la organización sin fines lucrativos llamada CREATE Inc., un programa para tratar la dependencia química ubicada en Lenox Avenue en Harlem, dijo que no cree que haya una cura física para la adicción.

“Los principios de la recuperación incluyen admitir y aceptar que la adicción es incapacitante. Tienen que tener el coraje y la dedicación para cambiar las viejas actitudes y costumbres,” dijo.

Elaine Schechtel, directora del programa de la dependencia química en el Centro de Salud Mental de Manhattan Superior, dijo que la adicción es mucho más complicada que simplemente un problema físico. El centro usa el tratamiento psiquiátrico y terapias de individuo y de grupo para ayudar los que sufren de la adicción.

“La cosa a la cual son adictos no es la droga en sí: es el mundo de las drogas. El hecho de que paren de usar una droga no quiere decir que no van a empezar a usar otra,” dijo Schechtel.

Haney admitió que la vacuna no va a prevenir las ansias y otros aspectos psicológicos de la adicción a la cocaína. “Sin duad, uno tendría que someterse a terapia biológica o psicológica,” dijo.

La vacuna puede ser más eficaz, explicó, para usuarios sometiéndose a terapia tradicional. “Si alguien está sobrio por algunas semanas, pueden volver a usar una cantidad pequeña y eso típicamente resulta en una recaída total,” dijo. “Pero si tienen un anticuerpo para ayudarlos, eso supuestamente no pasaría porque los efectos de volver a usar drogas habrían bajado.”

Perkins piensa que la vacuna podría bajar los efectos de la cocaína por suficiente tiempo como para ayudar a los adictos a empezar el tratamiento. “Cualquier cosa que pueda impedir que usen drogas por un periodo de tiempo suficiente para que piensen en lo que están haciendo puede ayudar,” dijo.

El potencial de la vacuna de provocar que los usuarios de las drogas tomen una sobredosis no es la única razón por la cual la aprobación de la ADC puede estar muy lejana.

El estudio de Columbia muestra que los niveles de los anticuerpos provocados por la vacuna están relacionados con un ritmo cardiaco acelerado. Esto es porque los anticuerpos no destruyen la cocaína, sino que impiden sus efectos en el cerebro, lo cual lo deja continuar siendo un estimulante en el torrente sanguíneo. Debido a que los ataques al corazón son la causa principal de muerte por usuarios de cocaína, según el Instituto Nacional del Abuso de las Drogas, Haney dijo que esto podía ser problemático.

“El asunto cardiaco es uno de preocupación, pero creo que solamente se necesitan más estudios,” dijo.

Kosten de la Universidad de Baylor está liderando un esfuerzo nuevo para conducir el mismo ensayo clínico en seis sitios a través del país para explorar los efectos de la vacuna, la cual no está disponible fuera de estos estudios. Columbia será uno de los sitios participantes en el ensayo.

“Este es el primer esfuerzo de investigar una vacuna contra la cocaína,” dijo Haney. “Por eso, puede ser que otra vacuna sea descubierta en el futuro que produzca anticuerpos más eficazmente, pero por ahora tenemos que trabajar con lo que tenemos.”

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